Para quienes vienen desde
Bolivia por tierra, Puno, un pueblo ubicado a orillas del
Lago Titicaca, es la mejor entrada al sur de Perú. En muchos
aspectos, Perú se parece a su país vecino y en otros es
totalmente distinto. El transporte en Perú es más cómodo
y parece estar más organizado. Los puestos callejeros,
rasgo muy sudamericano, siguen multiplicándose a medida
que uno avanza, tal vez incluso con más fuerza que en Bolivia.
El clima en Puno también es seco y la magia del Titicaca
se mantiene intacta.
Vale la pena pasar el día en Puno, allí existe una comunidad
bastante peculiar: los Urus o Uros. Ellos viven literalmente
en medio del Lago, en islas flotantes construidas con totoras
(juncos). Hay tours organizados que salen todos los días
con bastante frecuencia, visitar a los Uros es una manera
de ayudarlos a subsistir, ya que actualmente su economía
depende principalmente del turismo y de la venta de artesanías.
La comunidad está formada por 44 islas y todas las construcciones,
incluidas casas y barcos, están hechas íntegramente con
totora. Según cuentan, los ancestros de los Uros se instalaron
en el Titicaca, considerado un lago sagrado, en la época
del Imperio Inca para escapar de su dominio. En un principio
subsistieron de la caza y de la pesca y también tuvieron
su propio idioma, pero lo fueron perdiendo y actualmente
hablan en aymará.
Cada isla tiene su propio presidente. Este se encarga
de recibir a los visitantes y les explica, a través de
réplicas en miniatura, cómo fabrican las casas, los barcos
y las mismas islas. Tienen restaurantes pequeños, hoteles
e incluso un teléfono público. Si uno salta con un poco
de fuerza puede sentir cómo la isla se hunde levemente
bajo los pies.
Conocer a esta gente, con una vida tan
distinta, y aprender sobre su historia y su manera de vivir
fue una experiencia muy enriquecedora. Los Uros no tienen
más que sus casas, hechas de un material frágil, y sin
embargo sobreviven y llevan una existencia como cualquier
ser humano (aunque seguramente con más dificultades). Y
se los ve felices.
Para quienes visiten Puno, un tip: a los Uros les gusta
saludar y ser saludados en su idioma, así que si se acercan
diciendo kamisaki (“hola, qué tal”) hay que responderles
cordialmente con un waliki.
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