[NICARAGUA] Léon y Granada


"¿Para qué van a ir a León? ¡No hay nada para ver ahí! Solamente la Catedral...". León es una de las antiguas capitales de Nicaragua y la principal sede intelectual, cultural y universitaria del país; "la Catedral" es una de las más grandes de Centroamérica y ha sobrevivido a temblores, erupciones volcánicas y guerras; y la frase fue dicha por la dueña de uno de los hostales de Granada, ciudad con la que Léon ha rivalizado a lo largo de toda su historia.

Hermanas y rivales

León y Granada, ubicadas a casi 140 km de distancia, son las dos ciudades coloniales de Nicaragua. Ambas fueron fundadas en 1524 por el conquistador español Francisco Hernández de Córdoba y constituyeron los primeros asentamientos coloniales en Centroamérica. Muchos creen que con visitar una de las dos es suficiente pero la verdad es que a pesar de sus (pocas) similitudes, cada una de las ciudades tiene una personalidad muy marcada que vale la pena descubrir. No por nada fueron, y en muchos aspectos siguen siendo, rivales históricos. Y para entender el por qué de este enfrentamiento hay que conocer algo de la historia del país.

En las guías turísticas, Granada figura como "LA" ciudad que hay que conocer de Nicaragua. A pesar de estar situada más cerca del Pacífico que del Atlántico, Granada fue uno de los puertos más importantes de Centroamérica: el Río San Juan le permitió disponer de una ruta navegable que iba desde el Lago de Nicaragua hasta el mar Caribe y de ahí hacia el resto de los países americanos y Europa. Durante el siglo XVII, la riqueza y prosperidad generada por las actividades comerciales favorecieron el auge económico de la ciudad; y Granada, además, se convirtió en el centro más importante del Partido Conservador de Nicaragua.

Historias cruzadas

En 1610, mientras Granada crecía, León era destruida por un terremoto y por la erupción del volcán Momotombo, uno de los tantos que existen en el país. La ciudad debió ser trasladada a unos 30 km al noroeste, donde ha quedado asentada hasta la actualidad. A pesar de no contar con la riqueza de Granada, los españoles la nombraron capital de la colonia y allí se firmó el acta de independencia, tanto de Nicaragua como de Costa Rica, en 1821. León ganó muchísima importancia cultural e intelectual, pasó a ser el centro eclesiástico de Nicaragua y Costa Rica y la sede del Partido Liberal de Nicaragua.

La fuerte rivalidad política entre uno y otro partido y las diferencias económicas e ideológicas (entre otros factores) llevaron a León y Granada a enfrentarse en una guerra civil a mediados de los '50. Granada fue tomada por William Walker, un filibustero estadounidense contratado por los leoneses, quien, tras detruir gran parte de la ciudad, se proclamó presidente de Nicaragua y luego huyó del país en 1856. Hasta 1852, la capital del país se mantuvo en León, aunque durante algunos años se traslado a Granada y luego de vuelta a León, según el partido político de turno; finalmente para resolver la situación se eligió a Managua, ciudad intermedia, como capital definitiva.

Granada, un pedacito de España en América

Cuando llegamos a Granada, ciudad de unos 929 km2 y 116.000 habitantes, sentimos un ambiente mucho más de pueblo que de ciudad. Nos bajamos del colectivo en medio de un mercado que ocupaba la vereda de ambos lados, caminamos por la calle, esquivando a los colectivos y motos que pasaban a toda velocidad, y fuimos familiarizándonos con el terreno. El mercado, como todos los que vimos hasta ahora, vendía dvds de música y películas que aún están en cartelera, ropa, zapatos, frutas, verduras y algún que otro aparato electrónico.

Unas seis cuadras más adelante nos chocamos con el Parque Central, la zona más cara y "exclusiva" de Granada donde están los hoteles de lujo, los restaurantes internacionales y la imponente Catedral. En medio del parque había puestitos de comida, carritos de helado, juegos de tiro al blanco, espectáculos ocasionales de danza, y, todo alrededor del perímetro del parque, carrozas tiradas por caballos, listas para hacer un city tour.

Granada nos pareció una ciudad tranquila y agradable y en una tarde conocimos su arquitectura, sus museos, el malecón y su historia. Yo no conozco España, pero dicen que caminar por ciertas calles de Granada es como transportarse a una ciudad española. Las construcciones son coloridas, hay muchos bares con mesitas en la calle y las iglesias parecen aparecer de la nada.

León, ciudad de artistas, poetas y locos

Tres días después nos fuimos a León, conocida como la Ciudad de poetas y locos. Con 820 km2 y 174.000 habitantes, León tampoco se siente como una ciudad: todas las viviendas son bajas, hay pulperías en cada esquina y la gente se sienta en mecedoras frente a la puerta de sus casas.

Llegamos de casualidad el día de la Gritería Chiquita, una fiesta que se celebra cada 14 de agosto en honor a la Virgen María. Los leoneses salen a partir de las 6 de la tarde por las calles y van de puerta en puerta preguntando “¿Quién causa tanta alegría?”, a lo que los dueños de cada casa responden efusivamente “¡La asunción de María!”, mientras les dan comida, caramelos o ropa. El ritual se repite una y otra vez hasta las 12 de la noche cuando comienzan, en toda la ciudad, los petardos y fuegos artificiales para recibir el 15 de agosto, día de la Asunción.

Esta celebración se realizó por primera vez en 1947 como agradecimiento a la Virgen por cesar la erupción del volcán Cerro Negro, y através de los años pasó de ser una festividad de penitencia a consolidarse como una tradición alegre. El ambiente que sentimos esa tarde fue como estar en la tarde de Nochebuena, cuando todos se empiezan a preparar para los grandes festejos.

Historia viviente

León, además de su fuerte religiosidad, tiene un espíritu de rebeldía que no sentimos en Granada. Si Granada es un museo viviente de la época colonial, León es un testimonio de la historia reciente de Nicaragua: los años de la dictadura, de la revolución y de la guerra quedaron perpetuados en sus paredes, en sus murales y en la destrucción de algunas de sus construcciones. En esta ciudad la historia se ve y el sandinismo se siente en el aire: hay por todos lados banderas e iconografía del FSLN (Frente Sandinista de Liberación Nacional, partido que lidera el actual presidente Daniel Ortega), pintadas en contra de Somoza (antiguo dictador de Nicaragua) y murales recordando a Sandino.

Basta con hacer un recorrido por León para chocarse de frente con ciertos eventos que marcaron la historia del país. En el Museo de la Revolución hay recortes de diarios de la época (años '70 y '80) y fotos de la guerra que muestran a la ciudad convertida en un campo de batalla, así como cascos y granadas que pertenecieron a la Guardia Nacional. En la Casa del Obrero hay una placa que recuerda y conmemora a Rigoberto López Pérez, el poeta y periodista leonés que le disparó a Anastacio Somoza García en 1956 con intención de darle fin a la dictadura y fue asesinado en el acto. La enorme Basílica Catedral de la Asunción de León sufrió varios bombardeos y sirvió de defensa a las fuerzas sandinistas durante 1979, y hoy alberga los restos de Rubén Darío, el gran poeta leonés. Al aire libre, casi al lado de la Catedral, el Mausoleo de Héroes y Mártires de León erigido por el FSLN recuerda a Sandino, a López Pérez y a otros que perecieron durante la revolución y la guerra.

Granada y León son dos ciudades distintas y desbordantes de historia. Algunos preferirán una por su arquitectura y por su calidez, otros preferirán la otra por su arte y por su juventud, pero para adentrarse más en la historia y comprender lo que vivió el país vale la pena conocer las dos.


Texto e imágenes: Aniko Villalba © 2008