Costa Rica: 15 días de Pura Vida


A pesar de ser un país chiquito (51.000 km2), en Costa Rica hay infinidad de opciones y lugares para recorrer: las pueblos de Caribe, las playas del Pacífico, los volcanes, los bosques húmedos y tropicales, los parques nacionales, las reservas ecológicas, las islas. Pero para verlo todo se necesitan dos cosas: auto y dinero.

La movilidad en Costa Rica

Me crucé a muchos mochileros que venían bajando desde México y directamente se habían salteado Costa Rica. ¿Por qué? “Es muy caro y puedo ver lo mismo en el resto de Centroamérica por menos plata”. A pesar de que la comida es bastante cara y los tours cuestan tres veces más, Costa Rica es un país que, en mi opinión, vale la pena conocer. La dificultad mayor para quienes quieren recorrer todo y gastar poco es el transporte. Hay muchos lugares a los que directamente no se puede acceder sin un jeep o una 4x4 —como por ejemplo los pueblos costeros del Pacífico— y hay viajes entre un punto y otro del país que se pueden acortar muchísimo teniendo transporte propio.

Existen tres maneras de movilizarse dentro del país: alquilar un jeep o una 4x4, contratar un servicio de transporte privado (combis con aire acondicionado que cobran de U$S 20 para arriba) o viajar en transporte público (que cuesta alrededor de U$S 1.25 la hora de viaje). Mi compañera de viaje y yo hicimos todo en transporte público y nos resultó barato, pero hubo días que viajamos 12 horas para recorrer pocos kilómetros y tuvimos que cambiar de colectivo unas cinco veces. Para nosotras no fue tanto problema porque movilizarse de un lado a otro es parte del viaje, pero alguien que viene con los días contados se ve obligado a elegir una opción más rápida y ahí es cuando el presupuesto sube bastante. Los viajes son largos porque muchas rutas son de tierra y los caminos están llenos de curvas.

Extranjeros y conciencia ecológica

Como me pasa siempre que me acerco a un nuevo país, escuché muchísimos comentarios acerca de Costa Rica. Tal vez el más repetido fue que es un lugar “lleno de gringos”, un mini Estados Unidos. La verdad es que se ven muchísimos estadounidenses: mochileros, familias enteras, hombres solos, chicos que terminaron el secundario y vienen de “viaje de egresados”. Por eso en los supermercados hay muchos productos importados (como la fruta de California) y los precios están más altos que en otros lugares; hay carteles en inglés hasta en los pueblitos más perdidos (ofreciendo surf lessons, vegetarian food, real estate, bike rental) y hay empleados de hostels o restaurantes que directamente no hablan español.

Costa Rica tiene muy lindos paisajes y es un país con una gran conciencia ecológica. En los hostales la basura se separa y se ahorra energía, las playas han recibido premios por su conservación y más de un tercio del país corresponde a parques naturales o áreas protegidas. El ecoturismo está muy extendido pero, paradójicamente, el enorme influjo de turistas está dañando y destruyendo la naturaleza: las playas quedan muy sucias, los animales salvajes abandonan su hábitat y los grandes hoteles y construcciones destruyen la vegetación. A esto se le suma la deforestación que ha sufrido el país: originalmente, Costa Rica era puro bosque, pero hoy solamente ha quedado un 5 por ciento del país sin deforestar (fuera de los parques naturales y reservas).

Los ticos

Los ticos (denominación que se le dio a los costarricenses por su costumbre de utilizar el diminutivo ico en vez de ito) son, como dicen ellos, “pura vida”. Según nos contó un guardia de seguridad, a los ticos les encanta recibir extranjeros para llevarlos a conocer su país. En San José, la gente habla de vos, y en el Caribe, se tratan de usted, incluso entre amigos. Casi no hay población indígena, solamente un 1 por ciento y viven recluidos en reservas. Además de la gran cantidad de personas de habla inglesa, conocimos también a varios argentinos que fueron a Costa Rica y decidieron poner un negocio y quedarse a vivir. Es que Costa Rica es un país chiquito pero lo tiene todo: playas en el Caribe y en el Pacífico, clima agradable todo el año, volcanes, bosques, selva, naturaleza, tranquilidad, diversión. No se puede pedir más.


Texto e imágenes: Aniko Villalba © 07/2008