[BOLIVIA] Uyuni y su salar

Si todo sale bien, el viaje en tren desde Villazón hasta Uyuni no debería durar más de ocho horas. Uyuni es un pueblito pequeño que recibe cientos de visitantes a causa de su principal atractivo: está ubicado a pocos kilómetros del salar más grande del mundo. Febrero es la época de Carnaval en Bolivia y todos los pueblos, Uyuni incluido, se preparan para festejar. En la calle las mujeres venden máscaras, espuma, pistolas de agua, bombitas de agua, papel picado, guirnaldas... Los hombres preparan las gradas para los desfiles y los chicos corren por todo el pueblo mojando a quien se les cruza.

En la plaza principal hay decenas de agencias de viaje que ofrecen excursiones por el Salar: algunas duran una tarde y otras son de tres días. Personalmente recomiendo que si uno está ahí aproveche y haga el recorrido de tres días, el precio no es alto y los paisajes son impagables.

La excursión de tres días se hace en una 4x4, se cubren aproximadamente 750 kilómetros, todo por camino de tierra. El recorrido empieza en el cementerio de trenes, un terreno lleno de trenes abandonados, continúa en Colchani, un pueblito dedicado al procesamiento de la sal, y finalmente se llega al Salar. Durante ciertas épocas del año el agua cubre toda la superficie y no permite adentrarse demasiado, pero el espectáculo que se genera es único: el cielo se refleja en el agua, se pierde todo tipo de perspectiva y uno no sabe dónde termina el horizonte. La primera noche se pasa en un refugio de Villa Alota, un lugar en el que hay, básicamente, nada.

Durante el segundo y tercer día de excursión, la 4x4 se dedica a recorrer lagunas, desiertos, reservas naturales, geisers y termas. Todo a más de 3000 metros de altura: no hay que olvidar, aunque parezca increíble, que uno sigue en el Altiplano de Bolivia. Tras ver el árbol de piedra y cruzarse con llamas, ovejas, cuices, vizcachas, flamencos y vicuñas la camioneta llega a la frontera entre Bolivia, Argentina y Chile. Allí, quienes desean pueden seguir hacia San Pedro de Atacama y adentrarse en Chile.

Texto e imágenes: Aniko Villalba © 2008