[BOLIVIA] La magia del lago Titicaca


En Bolivia, el Paraíso está a dos horas de La Paz: se llama Copacabana. Ubicado a orillas del Lago Titicaca, este pueblito transmite una energía especial. Copacabana en sí es un lugar chiquito, tiene pocas calles (dos principales), una iglesia imponente y muchos barcitos y negocios. Tal vez lo que le otorga su aura mágica es el lago: ubicado a 3800 metros de altura, el Titicaca se ubica en la frontera entre Bolivia y Perú.

El Titicaca es azul o turquesa, según cómo le dé el sol. Cualquiera puede aventurarse a navegarlo: los locales alquilan kayas, botes a vela o a remo. La altura implica esfuerzo ya que mover el bote es más difícil, pero dejarse ir a merced de la corriente es una experiencia única. Es imposible perder de vista la costa, esa medialuna silenciosa con casitas espaciadas y pequeñas.

En el Lago hay dos islas que vale la pena conocer, pero para llegar a ellas hay que viajar en uno de los tantos barcos a motor que salen todas las mañanas. La Isla del Sol es la más grande, con casi 10 km de longitud de norte a sur, y es un sitio con mucha historia: fue un lugar de gran importancia religiosa durante el Imperio Inca. Actualmente, las tres comunidades que la habitan siguen utilizando el método de terrazas de cultivo desarrollado por los incas. La Isla de la Luna, ubicada a pocos kilómetros, es más chica y menos accesible, pero también tiene mucha historia e importancia para la población.

Copacabana es uno de los puntos de salida de Bolivia, desde allí parten los colectivos hacia Puno, pueblito ubicado también a orillas del Lago, pero del lado peruano. Pero para muchos, Copacabana es un punto de llegada: todos los años, artesanos y músicos eligen el Lago como lugar para vivir, la magia del Titicaca ejerce poder sobre ellos y los convence de quedarse, al menos por unos meses.

Texto e imágenes: Aniko Villalba © 2008